Durante esta clase hemos iniciado algo muy importante:
reconocer que muchas veces vivimos corriendo, sosteniendo, intentando demostrar… y olvidándonos de estar presentes en nuestra propia vida.
La presencia no es hacerlo perfecto.
Es dejar de huir.
Es parar un momento y preguntarte:
¿Estoy conmigo ahora?
Esta semana tu entrenamiento es sencillo y profundo a la vez:
Haz pequeñas pausas a lo largo del día.
Respira.
Siente tu cuerpo.
Y recuerda:
no necesitas que la vida cambie para empezar a vivirla.
Cada vez que vuelves a ti… estás subiendo el K2 interior.
Danos tu correo y te enviaré el primer y segundo capítulo de mi libro.